Peto, Yucatán. – En el corazón de la Península de Yucatán, las festividades de los Reyes Magos trascienden lo religioso, integrando elementos de la cultura maya y de las prácticas agrícolas tradicionales.
José Iván Borges Castillo, originario de Tekal Venegas, compartió este lunes una reflexión sobre el significado de esta celebración en el contexto de la región.
En su intervención en el programa de la Radiodifusora La Voz de los Mayas, Borges explicó que para las comunidades de Yucatán, el 6 de enero no solo marca la veneración de los Reyes Magos, sino el cierre de un ciclo agrícola.
En lugares como Tizimín, la festividad coincide con la época de sequía, simbolizando la transición hacia la renovación de la tierra, un proceso que comienza meses antes con la siembra de la milpa.
Según Borges, esta celebración refleja el equilibrio entre lo divino y lo terrenal, un principio fundamental en la cosmovisión maya.
La veneración de los Reyes Magos se combina con otras tradiciones, como la danza de Abraham e Isaac, una manifestación cultural ancestral que, aunque cristianizada, conserva su carácter maya.
En pueblos cercanos como ChaK May y Tiholop, las familias continúan ofreciendo dulces y galletas a los niños, alejándose del consumismo moderno y reafirmando la devoción genuina hacia los Reyes.
En la región de Peto, las festividades de Reyes Magos comienzan en noviembre y se extienden hasta enero, con novenas que a veces duran hasta 60 días, mostrando el profundo arraigo de esta tradición en la vida cotidiana.
Borges subrayó también la relación entre estas celebraciones y los ciclos agrícolas, destacando que la Fiesta de la Candelaria marca el inicio de la preparación para la nueva siembra.








