Alfredo Tut Echeverría, Habitante de Dos Aguadas, compartió su experiencia sobre las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad al intentar utilizar el transporte público en la región. Aunque valora la amabilidad de los taxistas y mototaxistas, Alfredo destacó la falta de un sistema de transporte accesible para quienes tienen movilidad reducida.
“Gracias a Dios, los taxistas y mototaxistas me han tratado muy bien, pero el transporte público sigue siendo un reto. No está adaptado para las personas con sillas de ruedas”, explicó Alfredo, quien, a pesar de moverse con relativa facilidad, subraya que un sistema de transporte público adaptado sería una mejora significativa.
Alfredo señaló que la adaptación del transporte público, con vehículos accesibles y espacios para sillas de ruedas, facilitaría la autonomía de las personas con discapacidad y reduciría su dependencia de otros medios de transporte. “Un sistema público que piense en nosotros, con rampas y espacios adecuados, haría una gran diferencia”, agregó.
A pesar de los avances en la conciencia social respecto al trato hacia las personas con discapacidad, Alfredo enfatizó que aún queda mucho por hacer. La infraestructura del transporte público, tanto en vehículos como en estaciones, sigue sin ser inclusiva.
El testimonio de Alfredo es un llamado a las autoridades para que prioricen la creación de un transporte público verdaderamente accesible, no solo como un beneficio para las personas con discapacidad, sino como un derecho fundamental para todos los ciudadanos.








